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Ponemos intención en el aula

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La educación emocional supone “entender lo que siento, cuando lo siento, porqué lo siento, qué me hace sentir así,… “ y todo sin juicio. Las emociones son la base del aprendizaje y el hecho de gestionarlas mejor o peor será lo que nos facilite nuestras relaciones y nuestro día a día.

¿ Cuál es nuestra intención en el aula como educadores/ras ?

  • Motivar, que significa que nos ponemos en movimiento.
  • Amar con generosidad para prepararlos en la fortaleza interior.
  • No pretendas enseñar a alguien de quien no sabes nada.
  • Saber que importo a alguien.
  • Ser un/a educador/a inspirador/a
  • Ser un/a de aquellos/as que regala oportunidades.

Con todo esto estamos trabajando muchas competencias a la vez: consciencia emocional, autonomía emocional, competencias sociales y habilidades de vida para su bienestar.

Sabemos quien son los niños y niñas que tenemos delante. Sabemos qué les gusta i qué no.

Quizás les guste ensuciarse con pintura o no, quizás no se quiera mojar con el agua cuando jugamos en el patio o si, … , por eso respetamos su naturaleza y vemos como ellos/as responden diferente hacia nosotros/as.

Tenemos que aprender a escucharlos y observarlos para conocer sus necesidades e intereses.

¿ Cómo les podemos invitar, motivar,…?

Motivar es ponerles en movimiento y tenemos que ser capaces de descubrir que motiva a cada uno/a: el reconocimiento, una sonrisa de aprobación, una mirada, una palabra amable, un pacto,…

Por eso, tenemos que empezar nosotros/as a dedicarles un tiempo para qué nos conozcan: qué nos gusta, qué pensamos de ellos/as, cuales son nuestras fortalezas, qué no nos gusta, qué nos da miedo, qué nos gusta hacer cuando no estamos en el cole, … De esta manera les despertaremos curiosidad y se interesaran por nosotros/as. Los/as más pequeños/as es cuestión de poner palabras cuando creamos que sea un buen momento para compartir (un cambio de pañal, la hora de la comida cuando hay un ambiente tranquilo,…)

Quizás pensamos que no les interesa, pero realmente esto lo veremos a final de curso o en el siguiente y lo más importante, que nos ayudará a conocernos mejor a nosotros/as mismos/as.

Aprender a valorar es reconocer la fortaleza de las personas, atribuir un mérito en aquello que ha hecho. Por tanto, el criterio lo tenemos de aquello que nos han dicho que es importante desde pequeños/as. Pero, ¿qué está bien y qué no? ¿Qué es correcto y qué no? PENSEMOS !!!

En la escuela damos mucha importancia al camino que la persona ha recorrido (niño/a, familia, compañero/a,…) y, en este sentido, tenemos que ser coherentes en el aula y responsables a la hora de valorar a nuestros niños/as.

¿ Cuántas veces juzgamos ?

Lo que para tí es importante para el otro no lo es. Cada uno/a tiene un criterio que depende de los valores que le han enseñado de pequeño/a. Sin juicio, podremos descubrir talentos de nuestros niños/as que no os hubierais imaginado nunca.

Cuando esto llega, es muy importante compartirlo con los padres y madres y hablar de sus hijos/as desde el corazón, quitando etiquetas para modificar aquello que observamos desde una mirada de adulto.

Con esta intención de aprender a valorar se trabajan las competencias de consciencia, autoregulación y autonomía emocional. Entrenamos la responsabilidad, el pensamiento crítico (sin juicio) y el pensamiento creativo (con qué lo podemos mejorar)

¿ En qué podemos mejorar ?

Buscando nuestra fortaleza, a tener paciencia para desprendernos de lo que sobra, creer en nuestro criterio y soñar, que cuando se hacen las cosas con determinación se puede cambiar.

 

© Carme Roca Llorens, Dipòsit Legal B- 1807-19

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